Informe de situación del sector de los componentes para el calzado en España 2026

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La Asociación Española de Empresas de Componentes para el Calzado (AEC), en representación de todas las empresas industriales y comerciales que conforman la cadena de valor industrial que fabrica y provee de todos los materiales y componentes necesarios a la industria del calzado para la fabricación del calzado y la marroquinería, consideran necesario trasladar con urgencia un Plan de Acción específico para la industria manufacturera del calzado y sus componentes en España.

No se plantea una petición coyuntural ni una respuesta defensiva ante una dificultad pasajera. La evidencia recopilada en los informes elaborados por AEC durante 2025 y 2026 refleja una pérdida continuada de tejido productivo, capacidad manufacturera, empleo, inversión y competitividad, que amenaza con alcanzar un carácter irreversible si no se adoptan medidas coordinadas de política industrial y comercial.

La industria española del calzado y sus componentes constituye un ecosistema manufacturero completo, territorialmente arraigado, exportador y generador de conocimiento. Integra fabricantes de calzado, curtidos, textiles técnicos, suelas, pisos, tacones, hormas, plantillas, adhesivos, productos químicos, caucho, plásticos, adornos, herrajes, maquinaria, moldes, tecnología, diseño, servicios de prototipado y múltiples productos semielaborados. En el caso específico de los componentes, AEC estima un tejido próximo a 1.000 empresas y más de 19.000 empleos directos e indirectos, dentro de una actividad distribuida entre numerosos CNAE y más de 70 partidas arancelarias.

La idea central que debe presidir cualquier estrategia pública es sencilla: sin componentes no hay calzado y sin fabricación de calzado no existe una industria auxiliar sostenible. La pérdida de cualquiera de los dos eslabones provoca el debilitamiento del conjunto de un binomio indivisible.

1. UN DETERIORO INDUSTRIAL QUE YA NO ADMITE RESPUESTAS PARCIALES

Los datos analizados por la patronal de los componentes para el calzado reflejan un proceso de contracción de enorme intensidad. Según los datos publicados por el INE en el Directorio Central de Empresas (DIRCE), entre 2020 y 2025 el número de empresas de fabricación de calzado en España CNAE 15.20. pasó de 3.280 a 2.131, lo que representa la desaparición de 1.149 empresas y una contracción del 35 % del tejido empresarial. Paralelamente, el empleo del ámbito industrial del cuero y calzado ha sufrido una pérdida muy significativa respecto de los niveles de 2019.

Este deterioro presenta además una fuerte dimensión territorial. La pérdida empresarial se concentra principalmente en comunidades autónomas y comarcas con una especialización histórica en la fabricación de calzado y los componentes. En la Comunitat Valenciana, el número de empresas considerado en el análisis pasó de 2.181 a 1.371; en Castilla-La Mancha, de 302 a 182; en La Rioja, de 235 a 194; y en la Región de Murcia, de 151 a 117. Estas cuatro comunidades concentran el 87,5 % de la fabricación nacional, por lo que la destrucción de capacidad productiva afecta a territorios donde la industria del calzado no es una actividad marginal, sino uno de los principales motores de empleo, especialización y cohesión económica.

La vulnerabilidad se acentúa por la propia estructura empresarial. De las 2.131 empresas activas consideradas en 2025 por el documento conjunto, 1.526 eran micropymes, 600 pymes y únicamente 5 grandes empresas. Esta atomización condiciona la capacidad de inversión, la resistencia financiera ante ciclos adversos, la automatización, la digitalización, la inteligencia artificial aplicada a procesos industriales, la internacionalización y la adaptación a nuevas exigencias regulatorias.

Los indicadores de actividad confirman que no estamos ante una percepción subjetiva. El documento técnico de AEC recoge fuertes retrocesos del Índice de Producción Industrial del calzado, con descensos del 14,8% en agosto de 2025, del 26,5% en diciembre de 2025 y del 28,6% en enero de 2026. También se señala una caída interanual del 9,5% en el Índice de Cifra de Negocios de la industria del cuero y el calzado en agosto de 2025.

Los informes de situación de AEC describen, por tanto, un sector sometido simultáneamente a una menor actividad productiva, debilidad del consumo, reducción de pedidos, presión sobre márgenes, incremento acumulado de costes laborales, energéticos, financieros, logísticos y regulatorios, dificultades de financiación y una creciente competencia exterior.

La consecuencia es clara: España está perdiendo capacidad para fabricar. Y cuando una industria manufacturera pierde una empresa, no pierde únicamente una razón social. Pierde maquinaria, empleo, conocimiento tácito, oficios, capacidad de prototipado, relaciones entre proveedores, especialización, inversión acumulada y autonomía productiva. Una vez desaparecido ese ecosistema, su reconstrucción resulta extraordinariamente difícil, costosa y muy perjudicial.

2. LA PRESIÓN DE LAS IMPORTACIONES DE BAJO COSTE Y LA NECESIDAD DE UNA POLÍTICA COMERCIAL MÁS FIRME

Uno de los principales factores de desequilibrio es la creciente entrada de productos fabricados fuera de Europa en condiciones económicas, sociales, regulatorias y medioambientales difícilmente comparables con las exigidas al fabricante europeo.

Según el análisis del informe emitido por AEC de la Situación del Sector del Calzado, en 2025 se comercializaron en España aproximadamente 370 millones de pares de calzado importados, de los cuales 198 millones procedían de China. El mismo documento sitúa el déficit comercial del sector próximo a 1.860 millones de euros.

Estas magnitudes deben ser interpretadas no únicamente como un problema comercial, sino como un problema de política industrial europea.

Las empresas españolas cumplen exigencias en materia de seguridad de producto, trabajo, fiscalidad, residuos, sustancias químicas, trazabilidad, sostenibilidad, eficiencia energética y responsabilidad ambiental. Asumen asimismo el esfuerzo de adaptarse al futuro pasaporte digital de producto y a un marco regulatorio europeo cada vez más complejo. Sin embargo, compiten con millones de artículos procedentes de terceros países que acceden al mercado europeo con una diferencia de costes estructural y a través de modelos de distribución digital que multiplican los envíos de pequeño valor y dificultan el control efectivo de la mercancía.

Esta situación plantea una cuestión de estricta reciprocidad: Europa no puede exigir una transformación sostenible a su industria y, simultáneamente, permitir que el incremento del consumo se cubra mediante importaciones masivas de productos de bajo coste fabricados a miles de kilómetros.

No resulta coherente promover el Pacto Verde, la descarbonización, la circularidad y el consumo responsable mientras se facilita un modelo basado en la adquisición acelerada de productos de corta vida útil, transportados desde Asia y comercializados a precios frente a los cuales resulta materialmente imposible competir para una pyme industrial española que cumple todos los estándares europeos.

Por ello, AEC considera imprescindible que el futuro Plan incorpore una dimensión comercial firme, defendida por España ante las instituciones europeas, basada en:

  1. el refuerzo efectivo de los controles aduaneros y de vigilancia de mercado;
  2. la trazabilidad real de los productos importados;
  3. el control del cumplimiento de la normativa europea de seguridad, sustancias químicas y etiquetado;
  4. la supervisión reforzada de las plataformas digitales y del comercio electrónico transfronterizo;
  5. la aplicación efectiva del principio de que todo producto comercializado en Europa debe soportar exigencias equivalentes a las impuestas al productor europeo;
  6. el análisis de medidas de defensa comercial cuando concurran prácticas desleales, subvenciones distorsionadoras o incumplimientos;
  7. y la utilización de la contratación pública como instrumento de política industrial, incorporando criterios verificables de trazabilidad, durabilidad, circularidad, proximidad y valor añadido europeo.

No se solicita proteccionismo indiscriminado. Se solicita competencia leal, reciprocidad regulatoria y defensa de la capacidad productiva europea.

3. EL SECTOR DE COMPONENTES: UNA INDUSTRIA EXPORTADORA Y TECNOLÓGICA QUE DEBE SER RECONOCIDA COMO ESTRATÉGICA

La situación de dificultad no debe ocultar las capacidades existentes. El informe analítico de comercio exterior elaborado por AEC sobre un perímetro de 70 partidas TARIC demuestra que la industria española de componentes mantiene una importante dimensión internacional.

En 2025, las exportaciones del perímetro analizado alcanzaron aproximadamente 1.695 millones de euros, frente a 1.763 millones de importaciones, con una tasa de cobertura del 96,2% y un déficit comercial de 67,5 millones de euros. Las exportaciones crecieron un 2,9% respecto de 2024, mientras que el déficit se redujo aproximadamente un 54%.

La serie de AEC muestra además que las exportaciones pasaron de unos 1.375 millones de euros en 2015 a 1.695 millones en 2025, un crecimiento nominal cercano al 23%, equivalente a una tasa compuesta anual próxima al 2,1%. Sin embargo, el nivel de 2025 seguía situado un 6,4% por debajo del máximo de 2022.

El informe identifica asimismo riesgos estructurales relevantes: Francia, Alemania, Italia, Marruecos y Portugal absorben cerca del 59% de las exportaciones de 2025, mientras Italia y China concentran conjuntamente alrededor del 36% de las importaciones.

Estos datos justifican una conclusión fundamental: el sector de componentes no puede ser tratado como una actividad auxiliar residual. Constituye una cadena industrial exportadora y tecnológica de alto valor añadido, especializada en materiales poliméricos, caucho y elastómeros, partes de calzado, adhesivos, tejidos técnicos, pieles y curtidos, maquinaria, moldes, componentes funcionales, prefabricados, adornos y fornituras, envases, y soluciones de diseño y fabricación.

Precisamente por conservar estas capacidades, España todavía dispone de una oportunidad de reacción. Pero el tiempo disponible se reduce.

4. LA PROPUESTA DE AEC: PASAR DEL DIAGNÓSTICO A UNA POLÍTICA INDUSTRIAL APLICADA

Debe destacarse expresamente la voluntad de cooperación y unidad sectorial.

AEC comparte la necesidad de preservar una cadena de valor completa y han planteado una hoja de ruta de colaboración con el Gobierno de España. Dicha hoja de ruta parte del reconocimiento de que el sector posee un fuerte arraigo territorial, una relevante vocación exportadora y un importante efecto tractor sobre materiales, maquinaria, diseño, logística, comercio exterior y servicios tecnológicos. También subraya que España no compite prioritariamente en volumen y bajo coste, sino en diseño, calidad, flexibilidad productiva, innovación, rapidez de respuesta y diferenciación.

La misma hoja de ruta advierte que los grandes instrumentos de política industrial desarrollados en los últimos años no han tenido una incidencia suficiente en el calzado, entre otras razones porque muchos han sido diseñados alrededor de grandes empresas tractoras, una configuración poco representativa de un sector compuesto fundamentalmente por micropymes y pymes.

Por ello, AEC solicita la apertura de una mesa estable de trabajo con el Ministerio de Industria y Turismo y la elaboración conjunta de un Plan de Acción de Impulso a la Industria Manufacturera del Calzado y los Componentes para el Calzado en España, con un horizonte plurianual y mecanismos verificables de seguimiento.

Este Plan debería estructurarse, como mínimo, sobre los siguientes ejes:

  • Primero. Protección y recuperación de la capacidad productiva nacional. Programas específicos para inversión manufacturera, modernización de plantas, ampliación de capacidad, automatización y relocalización de producciones y procesos.
  • Segundo. Instrumentos realmente accesibles para pymes y micropymes. Convocatorias con menor complejidad administrativa, anticipos, intensidades de ayuda suficientes y proyectos colaborativos adaptados a agrupaciones empresariales.
  • Tercero. Tecnología, automatización e inteligencia artificial. Apoyo a robotización, visión artificial, fabricación flexible, diseño 3D, gemelos digitales, planificación, trazabilidad y tecnologías de fabricación avanzada.
  • Cuarto. Política comercial y defensa del mercado europeo. Refuerzo de controles, reciprocidad regulatoria, vigilancia de plataformas y defensa comercial frente a prácticas distorsionadoras.
  • Quinto. Financiación y liquidez industrial. Líneas específicas de garantías, financiación de circulante e inversión para empresas manufactureras viables afectadas por la contracción del ciclo.
  • Sexto. Internacionalización y diversificación. Planes específicos por mercados, inteligencia comercial, apoyo a ferias, misiones, implantación exterior y reducción de la excesiva concentración geográfica.
  • Séptimo. Empleo, talento y relevo generacional. Formación dual, recuperación de oficios industriales, capacitación tecnológica y mecanismos que faciliten la incorporación de jóvenes.
  • Octavo. Compra pública y estímulo a la fabricación europea. Criterios de durabilidad, trazabilidad, reparación, circularidad y valor industrial europeo, dentro del marco jurídico aplicable.

CONCLUSIÓN

España mantiene todavía uno de los ecosistemas más completos de Europa en diseño, desarrollo, fabricación de calzado y producción de componentes. Conserva empresas, conocimiento técnico, centros tecnológicos, capacidad exportadora, marcas reconocidas, proveedores especializados y territorios con una cultura industrial acumulada durante generaciones.

Pero esa posición no está garantizada.

Los datos aportados por AEC muestran una pérdida severa de empresas, empleo y actividad industrial, simultánea a una extraordinaria presión de las importaciones procedentes de Asia.

Por este motivo, AEC solicita formalmente a la Dirección General de Industria el impulso de un Plan de Acción específico, desarrollado en colaboración con el sector y coordinado con las administraciones competentes.

No se solicita preservar artificialmente estructuras empresariales inviables. Se solicita crear las condiciones para que empresas industriales competitivas puedan seguir produciendo, invertir, innovar, crecer, internacionalizarse y generar empleo en España.

La cuestión de fondo es decidir si España quiere mantener capacidad para fabricar calzado y componentes o acepta que el mercado nacional y europeo dependa crecientemente de millones de productos importados de terceros países.

Desde AEC existe voluntad inequívoca de colaboración, disposición para aportar información técnica y compromiso para participar en proyectos piloto y mecanismos de seguimiento.

El sector está dispuesto a transformarse, invertir y competir. Pero necesita una política industrial y comercial a la altura del desafío.

Por todo ello, solicitamos la apertura inmediata de un proceso de trabajo conjunto para definir, calendarizar y poner en marcha el Plan de Acción de Impulso de la Industria Manufacturera del Calzado y de los Componentes para el Calzado en España.

pdf logo Mapa Estratégico de necesidades del sector industrial del calzado y los Componentes.

pdf logo Informe Mapa Estratégico de necesidades Calzado y Componentes 2027-2031

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Para más información

www.componentescalzado.com

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